Reseña del álbum

Autor: Rifforge

Fecha de publicación: 25.02.2025 13:39

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«Thy Kingdom Will Burn - The Loss and Redemption»

🇫🇮 Finland • Melodic Death Metal
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En algún lugar de los fríos territorios de Finlandia, en la ciudad de Kouvola, entre pinos y páramos nevados, en 2016 nació una banda cuyo nombre suena como el eco de una antigua saga: Thy Kingdom Will Burn. El grupo presentó a los oyentes su tercer lanzamiento de larga duración, «The Loss and Redemption», grabado bajo la atenta dirección de Juho Rähä, un maestro cuyos trabajos con Before the Dawn y Swallow the Sun ya se han convertido en leyenda, en Inka Studio. Su tercer álbum, «The Loss and Redemption», es una declaración artística integral, en la que el drama fatal, la amargura de las pérdidas y los sutiles destellos de esperanza se entrelazan en un sonido único. El álbum parece un espejo que refleja no solo la severidad de los paisajes finlandeses, sino también la lucha interior del ser humano contemporáneo, desgarrado entre la alienación y el anhelo de redención.

«Thy Kingdom Will Burn» (TKWB) permaneció durante mucho tiempo a la sombra de vecinos más célebres dentro del género: Insomnium, Omnium Gatherum, Dark Tranquillity. Sin embargo, ya hacia 2021, el colectivo, tras publicar dos álbumes de estudio, se había presentado como un actor serio. «The Loss and Redemption» se convirtió en su tercer paso hacia el reconocimiento. Si las primeras obras del grupo podían describirse como «death melódico fiable, pero predecible», el nuevo álbum es un salto audaz hacia lo desconocido.

Paleta sonora: entre la oscuridad y la melodía

El tema inicial, «Perpetual Void», es un prólogo ideal para el álbum. Comienza con una melodía de guitarra que parece fluir a través del aire helado, aumentando gradualmente la densidad del sonido. La voz rugiente de Sami Kujala (voz, guitarra) irrumpe como una ráfaga de viento que arrasa todo a su paso. Pero ya al cabo de un minuto, la composición reduce la intensidad, cediendo espacio a un solo de bajo y a voces limpias que recuerdan a los trabajos de My Dying Bride. Este contraste es la seña de identidad del álbum: agresión y vulnerabilidad, velocidad y meditación existen aquí en un frágil equilibrio.

La atmósfera en la obra «Obscure Existence» corta la respiración. Las ligeras melodías folk, semejantes a hilos invisibles, se entrelazan con poderosas notas brutales que recuerdan a golpes de martillo de forja. Juntas crean una sensación de inmersión, donde cada acorde de guitarra se convierte en un paso hacia un pasado misterioso y largamente olvidado, lleno de secretos no revelados.

En contraste, «Martyrs of Killing Floor» es un torbellino de cambios progresivos de tempo y de ánimo, donde el caos apenas se mantiene dentro de sus límites. Los arreglos con piano («Forever in Dark») e instrumentos orquestales («Escape from Solitude») añaden volumen, convirtiendo los temas en mini-sinfonías.

Sin embargo, no todo funciona con la misma fluidez: en «Suffering Sky», los músicos, dejándose llevar por la epicidad, claramente se exceden en la duración. El tema de seis minutos, pese a un efectivo solo de guitarra en la parte central, empieza a cansar hacia el final, rompiendo el flujo general del álbum.

En «They Have Come» aparecen insinuaciones de neoclasicismo, mientras que en «Dreams of Calamity» hay elementos de black metal. Esta diversidad convierte el álbum en un organismo vivo y palpitante que no deja escapar la atención.

«To End Of Times» y «Sydānyö», con sus riffs poderosos y expresivas líneas melódicas, parecen simbolizar una última despedida, donde la música adquiere una escala casi épica, cerrando la historia del álbum no en un clímax absoluto, sino dejando al oyente con una sensación de tristeza silenciosa y con la conciencia de la inevitabilidad de los cambios.

Lírica: canciones sobre la oscuridad y una luz tenue

«Perpetual Void» habla de la búsqueda infinita de sentido, «Forever in Dark» trata sobre la aceptación de la soledad, y el cierre, «Sydänyö», suena como un réquiem por las ilusiones perdidas. Sin embargo, no todos los textos resultan igual de convincentes. Por ejemplo, «Martyrs of Killing Floor» sufre de excesiva abstracción: líneas como «Somos mártires del suelo de matanza, bebemos de la copa de la oscuridad eterna» provocan más desconcierto que empatía. En conjunto, el álbum aborda temas existenciales, donde cada canción funciona como un capítulo de un libro sobre el alma humana, frágil e inquebrantable.

Puntos débiles: pasos hacia lo desconocido

Pero incluso en este lienzo brillante hay sombras. Algunos temas sufren por un exceso de ambición: «Martyrs of Killing Floor» promete mucho, pero se atasca en cambios bruscos de ánimo y decisiones líricas extrañas, dejando una sensación de incompletitud. «Suffering Sky» alarga su duración con un coro monótono que fatiga hacia el final. Las transiciones entre el rugido áspero y el canto limpio a veces son demasiado abruptas, como una hoja sin pulir, lo que puede alejar a quienes buscan fluidez. No son defectos fatales, sino más bien un recordatorio: al grupo todavía le queda encontrar el equilibrio ideal entre caos y armonía.

Producción: magia sonora

El trabajo de ingeniería de sonido de Juho Rähä merece una mención aparte. El álbum suena masivo, pero no sobrecargado; cada nota de piano, cada golpe de platillo se escucha con claridad. Destacan especialmente las capas orquestales en «Escape from Solitude»: no dominan, sino que subrayan las líneas de guitarra, creando un efecto de espacio tridimensional. Incluso en los momentos más densos, como en «They Have Come», la mezcla conserva la transparencia, permitiendo distinguir la interpretación del bajista Jane Ruuskanen.

Sin embargo, la producción es un arma de doble filo. Algunos temas («Suffering Sky», «Dreams of Calamity») habrían ganado con una edición más estricta. El álbum dura casi 50 minutos, y hacia el final la atención empieza a dispersarse. Quizá una reducción de dos o tres minutos del tiempo total habría ayudado a mantener la tensión.

Conclusión: un paso hacia la grandeza

«The Loss and Redemption» es una declaración contundente. Combina la pasión del death metal melódico con experimentos que expanden los límites del género. Sí, hay asperezas, pero solo subrayan las ambiciones de una banda que intenta ir más allá de lo habitual. Es un viaje a través de los bosques oscuros del alma, donde cada acorde es una búsqueda de luz en la noche infinita. Para los fans de Insomnium, Dark Tranquillity y para quienes valoran en la música la sinceridad y la profundidad, este álbum será un tesoro. Thy Kingdom Will Burn aún no han alcanzado la cima, pero con «The Loss and Redemption» han dado un poderoso impulso hacia ella. Ponlo, cierra los ojos y deja que la música te lleve allí donde la melancolía se convierte en arte.
Calificación: 8/10
Gracias: nemool